¿Una traducción errónea?

Según la tradición cristiana lo más común es creer que la «fruta prohibida» era una manzana, debido a un error en la traducción al latín hecha por san Jerónimo en el 382 d.C. Esto responde, por un lado, a que las manzanas son frutas europeas muy populares, pero también a que «malo», en hebreo רע, se tradujo como malum, que en latín significa «manzana». 

Entonces, ¿qué fruta era?

Las fuentes judías ofrecen varias respuestas. Pudo tratarse de trigo, una nuez, un limón, una uva o un higo. Todos estos alimentos predominan en Medio Oriente, en cambio la manzana aún no había llegado a el Levante, es decir, a los países de la zona oriental del Mediterráneo. La interpretación judía más aceptada es que fue un higo, en hebreo te'ená (תאנה), ya que el primer árbol que aparece en el Génesis es la higuera. Además, el texto relata que cuando Adán y Eva se dieron cuenta de su desnudez, «tejieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas» (Génesis 3:7). 

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