En primer lugar, vamos a sumergirnos en el griego koiné original del texto (ya que el Nuevo Testamento se escribió en griego koiné, no en hebreo):

  • La palabra «vivo» es ζῶν (zōn). Zon es un participio presente activo, lo que significa que está continuamente, persistentemente vivo. No es estático - es dinámico, siempre en movimiento.
  • «Activo» es ἐνεργής (energēs), la fuente de nuestra palabra española “energía”. Significa «en funcionamiento, eficaz, poderoso».

Ahora, podemos conectar esto con el pensamiento hebreo, que era el contexto cultural de los Discípulos y primeros cristianos.

En hebreo, «palabra» es דָּבָר (davar). Davar significa tanto «palabra» como «cosa», un elemento, un objeto, algo en existencia real. En el pensamiento hebreo, las palabras no sólo describen la realidad, sino que son medidas observables de la realidad con las que podemos interactuar de forma tangible y crear.

¿Recuerdas el Génesis? Dios habló y se crearon los mundos.

Este versículo nos dice que las Escrituras no sólo son verdad - ¡son una fuerza viva que respira y da forma a la realidad!

Si está listo para descubrir el poder explosivo que esconden versículos familiares y convertir su estudio de la Biblia en un encuentro con el Dios vivo, entonces está listo para unirse a nuestro curso Trasfondo hebreo del Nuevo Testamento.

Cada versículo de su Biblia vibra con poder creativo, cada palabra es un catalizador para la transformación. Ahora tiene la oportunidad no sólo de informar su estudio bíblico, sino de transformarlo.

Bendiciones para usted y los suyos.